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Quiero
tener un hijo
De
forma clara, sincera y transparente, en su autobiografía,
Carmen, presenta
la problemática de la infertilidad representándola
con imágenes de sus cuadros.
Después de relatar la lucha constante entre médicos
y jeringas, la autora decide plasmar,
como un desahogo, en cada una de sus pinturas, sillas que expresan
cada uno de esos anhelos, cada momento de tristeza, cada situación
de impotencia, así como la de compartir con
su pareja, la frustración que conlleva este tipo de situaciones
y concluye con un hermoso aprendizaje demostrando que siempre
hay un futuro y un “porqué” de las cosas
aunque en un inicio no encontremos la respuesta.
Se siente como la autora va cayendo emocionalmente, hasta tocar
fondo y se levanta como una nueva persona,
más grande y fuerte espiritualmente,
convirtiendo una pesadilla, en su fuerza y motivación actual.
Se perciben dos personas diferentes, una antes y una después
marcada por la línea de la infertilidad. El
libro es sencillo, hermoso y enriquecedor. |